Integridad metodológica
Quien financia un estudio define la pregunta, no la respuesta. Esto es lo que puedes exigirnos y lo que no vamos a hacer, escrito antes de que nos contrates.
Quien contrata un informe de evidencia casi siempre tiene una expectativa sobre el resultado. Un laboratorio espera que su tecnología salga bien parada; un pagador espera lo contrario; un ministerio espera que la recomendación sea aplicable con el presupuesto que tiene. Esas expectativas son legítimas. Lo que no puede ocurrir es que determinen la conclusión.
Esta declaración existe para que sepas, antes de contratarnos, qué vas a recibir y qué no.
El cliente define la pregunta, el alcance y el plazo. No define el resultado. La dirección y la fuerza de una recomendación, y la calificación de la certeza de la evidencia, las determina el equipo metodológico con los criterios fijados de antemano.
Esto se pacta por escrito antes de empezar. No es una promesa verbal.
La pregunta, los criterios de inclusión, los desenlaces críticos y las reglas para calificar la certeza quedan escritos en el protocolo antes de la búsqueda. Cambiar esos criterios después de conocer los resultados es la forma más común y más difícil de detectar de sesgar una revisión, y por eso el protocolo es el primer entregable, no el último.
Si durante el proyecto hay que modificar algo, se documenta el cambio, la fecha y la razón. Queda en el informe final.
Todas las personas que participan en un proyecto declaran sus intereses financieros e intelectuales antes de empezar. No solo los económicos: también las posiciones publicadas previamente sobre el tema, que sesgan tanto o más.
Los intereses se documentan y se gestionan. Según su magnitud, eso puede significar excluir a alguien de un juicio concreto, de una recomendación, o del proyecto. La declaración se incluye en el entregable.
Pedir declaraciones de interés obliga a empezar por casa. Estas son las vinculaciones vigentes de los dos directores, más allá de Based Evidence. Ninguna de ellas condiciona el método ni la conclusión de un proyecto, y cualquiera de ellas puede motivar que uno de los dos se aparte de un encargo concreto.
Si en un proyecto aparece una de estas vinculaciones, se declara por escrito en el entregable, igual que se lo exigimos a cualquier otro participante. Mantenemos esta lista actualizada; si detectas una omisión, escríbenos y la corregimos.
Puedes discutir el método con nosotros, y conviene que lo hagas: si identificas un estudio que no incluimos, un criterio mal aplicado o un error de extracción, lo corregimos y lo agradecemos. Ese escrutinio mejora el trabajo.
Lo que no está en discusión es la conclusión que se sigue del método acordado. Si el desacuerdo persiste, tienes derecho a no publicar el informe. No tienes derecho a que lo firmemos diciendo algo distinto de lo que encontramos.
Si un entregable se altera después de nuestra entrega, retiramos nuestra autoría.
Cada juicio queda documentado: qué se incluyó, qué se dejó fuera, con qué certeza y por qué. Ese rastro es lo que permite que un tercero reconstruya el razonamiento y llegue a la misma conclusión, o señale con precisión dónde discrepa. Es también lo que hace que una decisión resista una auditoría, un comité o una revisión por pares.
Última actualización: agosto de 2026. Esta declaración se entrega firmada como anexo en cada propuesta.